A lo largo de nuestras costas, en otoño, se acerca un colorido y divertido depredador que, durante sus migraciones, le gusta tomarse un pequeño descanso de los últimos días cálidos y soleados, a la sombra de restos flotantes, tanto que ha dado lugar a una técnica específica...
Todo aficionado a la pesca de arrastre sabe que un pecio flotante en medio del mar, como un tronco, un colchón o un cúmulo de algas, es una atracción a la que siempre conviene desviarse para pasar las líneas cerca. ¡Y muy a menudo, especialmente en otoño, recompensa! De hecho, muchos pelágicos durante sus migraciones buscan la sombra, bajo la cual les gusta permanecer un tiempo. Uno, por encima de todos: ¡el lampuga!

Palmerales en medio del mar
Bueno en la mesa, muy divertido de pescar, atrae sin duda la atención de profesionales y deportistas. Para pescarlo existe una antiquísima técnica desarrollada por los pescadores profesionales, que puede ser muy útil también para nosotros los deportistas: la pesca en palmerales o cañizos. Se trata de un poste vertical anclado con una boya de señalización, a lo largo del cual, en los primeros metros bajo la superficie, se colocan hojas de palma, generalmente 2 o 3 a diferentes profundidades, para crear sombra, y se dejan en ese punto determinado durante los meses que, por lo general, van de agosto a todo octubre.
Se utiliza la hoja de palma tanto porque, al ser natural, logra crear un ambiente más idóneo para que proliferen también microorganismos que a su vez atraen peces forrajeros, como porque tiende a colocarse fácilmente a favor de la corriente, resistiendo así a los temporales y durando varios meses. Por lo general, los pescadores profesionales suelen colocar decenas y decenas de palmerales en una zona determinada... ¡un verdadero paraíso para un pescador deportivo que logra encontrarlos!
En cualquier caso, ya sean palmerales fijos o un pecio flotante a la deriva, una vez encontrada la sombra, estamos casi seguros de que con grandes posibilidades habrá un banco de lampugas y solo tendremos que decidir con qué cebo divertirnos, con una pequeña pero obligada recomendación: se trata, generalmente, de grandes bancos de peces aún en estado juvenil, muy voraces y poco recelosos.
Perder la lucidez es un momento, y con demasiada frecuencia se asiste a verdaderas e inútiles matanzas... nadie ha criticado nunca a un pescador que captura algún ejemplar para una cena entre amigos, pero todo lo demás lo soltamos de la mejor manera posible. ¡Pasaremos un día fantástico sabiendo que no hemos causado ningún daño a nuestro amado mar!

Pesca de curricán ligero
¡Una técnica realmente adecuada para todos, incluso para los menos experimentados, pero no por ello menos divertida! Siempre y cuando, por supuesto, se elija equipo ligero.
Aunque se hable de curricán ligero, recomiendo carretes de bobina fija de tamaño de 4000 a un máximo de 8000, en cañas de jigging ligero, de inchiku o de spinning.
En el carrete utilizaremos el trenzado y como terminal un buen 0,35/0,40. En este caso, el fluorocarbono es prácticamente inútil, por lo que un buen nylon será la mejor opción, también desde el punto de vista económico.
Como cebos reinarán el Bonito Stick, el Dorado Stick y el Filosa Mini Squid. En cuanto a los colores, no he notado grandes diferencias, pero personalmente prefiero todas las tonalidades de violeta, rojo, plateado y azul. En algunas condiciones, los Titan Rooster también dan excelentes resultados, por lo que siempre conviene tener uno en el agua.
La acción de pesca será muy sencilla, lanzando de 2 a 4 cañas en la estela entre 30 y 60 metros desde la popa y realizando pasos cerca del pecio a una velocidad de arrastre entre 4 y 6 nudos. ¡Veremos a las lampugas saltar detrás de la estela y los ataques múltiples serán frecuentes!

Lampugas y “El viejo y el mar”
Pez de magníficos colores, con matices que van del verde al turquesa y al dorado, fascina a muchos pescadores por su combatividad y la adrenalina que regala con sus innumerables saltos una vez enganchado. La lampuga se distribuye en casi todos los océanos y se conoce con los más variados nombres, como Mahi Mahi o Dorado por su librea. En algunas partes del mundo, como la zona caribeña, se conoce como Dolphin fish o, incluso, solo Dolphin.
Y es precisamente el nombre Dolphin el que, probablemente, engañó al traductor de la célebre obra "El viejo y el mar", en la que Santiago, casi con seguridad para alimentarse durante la larga lucha con el marlín, se nutría de los peces voladores que se encontraban en el estómago de las lampugas (que, por cierto, son golosas de peces voladores) que se mantenían alrededor de su barco, siendo, en ese caso, un pecio flotante, y no de "delfines" como, en cambio, se tradujo.

No solo lampugas
Alrededor de los pecios donde pescaremos, no faltarán picadas de otros pelágicos. Además de las lampugas, son frecuentes pequeños ejemplares de serviola y atún rojo, ambos siempre para soltar. Incluso me ha sucedido encontrar delfines banquetear. Así como, en algunos casos, arrastrando en altura, he tenido múltiples picadas de aguja imperial.


